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Hoy es domingo y no se que predicar el domingo por Gary Chogren

In sermones, Uncategorized on marzo 7, 2012 by cesaito27

A través de mis años de ministerio, me he encontrado con pastores y líderes, que se han quejado de que no tienen de qué predicar. El título de esta ponencia la he escuchado muchas veces: “¡Voy es sábado, no sé que predicar mañana!”. En este momento, quisiera mencionar dos fuentes inagotables para tener una vida abundante para la predicación, una es: la lectura devocional de las Sagradas Escrituras; y otra es, la predicación expositiva. Quisiera hablar primero de la lectura devocional que todo pastor, líder y creyente debe tener.

Durante años usé muchos libros para mis momentos devocionales, poco a poco, me di cuenta de que la Biblia debía ser libro para mis tiempos íntimos con el Señor. Esta lectura lo he practicado durante muchos años. No sé cuántas veces, mi familia y yo hemos leído de Génesis a Apocalipsis. Cada vez que termino de leer la Biblia, compro otra, busca versiones modernas que no tengan anotaciones, títulos o alguna otra ayuda. Así mi lectura es más limpia y dejo que el Espíritu Santo ilumine mi mente de lo que estoy leyendo.

En mi vida ministerial, tanto de pastor como de educador bíblico-teológico me ha encontrado a muchos creyentes que no han leído ni una sola vez la Biblia. Aún estudiantes avanzados en teología, no lo han hecho, pero si son expertos en debates y cuestiones teológicas. Pero también he tropezado con pastores, líderes de diversos campos que tampoco lo han hecho.

Enrique Brenes

Muchos usan el método de abrir la Biblia al azar y leen esa lectura, mañana, pasado mañana y así sucesivamente la abren en otras partes. No estoy diciendo que esto sea malo, pues, si así se siente bien y se edifica, pues adelante, algunos alegan que esa es la forma en que el Espíritu Santo le pone hacer. Pero nunca sabrán si han leído la Biblia totalmente, la han leído en parte. Ni aquí estoy obsesionado para cumplir de leer la Biblia, de tapa a tapa. Porque quisiera sugerirle el siguiente argumento.

Como sabemos la Biblia está formada de dos partes: Antiguo y Nuevo Testamento. En términos generales, el Antiguo Testamento trata con la obra salvadora de Dios hacia el pueblo de Israel, para qué este sea la luz a las naciones. En tanto, el Nuevo Testamento es la obra redentora de Cristo hacia el mundo. Pero que ambos forman una sola unidad de pensamiento bíblico-teológica. Por lo tanto, el leer devocionalmente ordenadamente la Biblia, empezando desde Génesis a Apocalipsis, nos da el hilo de pensamiento de la revelación escrita de Dios, los libros los vamos a entender mejor y sus pactos. En tanto, leer al azar, son unidades de pensamientos aisladas.

La importancia de la lectura devocional de la Biblia en la vida del predicador o pastor es muy determinante. Primero, se debe leer para encontrarnos con Dios, que quiere decirnos, y no, qué encuentro para el domingo. Para el líder, la Palabra de Dios, debe obrar hasta en lo más profundo de su ser, para cambiarlo, transformarlo, y liberarlo (He. 4.12 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.”). Aquí no estoy hablando del uso popular de rema o logos, ya que tal distinción de palabras no se encuentra en el Nuevo Testamento, siendo palabras sinónimas. La primera persona que debe recibir el impacto transformador de la lectura de la Palabra de Dios debe ser el lector, esto es, el pastor o líder. Posterior, de que esa Palabra de Dios haga su labor, el predicador estará en condiciones de proclamarla.

Muchos predicadores anuncian principios bíblicos, que ni aun ellos lo tocan con un dedo. Ahí es, cuando los seres cercanos a él, se quedan estupefactos de las maravillas que hablan, pero no la vive en su vida, ni en hogar. Aquí es cuando se cumple los dichos: “Médico cúrate a mismo,” “El pez muere por la boca.” Hace muchos años, en los devocionales con mi familia, Dios habló a mi corazón de que en esos devocionales sacara el mensaje para mis predicas. Mi familia se convirtió en la primera y pequeña congregación de lo que iba a predicar el domingo. Muchas veces mi esposa me dijo ese sermón que diste, ya te lo escuché en el hogar. Nuestra responsabilidad como predicadores es que lo que predicamos, la estemos viviendo en nuestras vidas y en el hogar.

Muchos líderes al no tener material con qué predicar buscan en el Internet, lugares donde abundan predicaciones, las cuales las bajan y la exponen. Muchos se despreocupan de la Biblia. También compran libros de predicaciones de un año, ahí, tienen el sermón de cada domingo. Como predicador no estoy de acuerdo con esta práctica, creo que la relación con las Sagradas Escrituras es vital para el desarrollo de su vida y la vida de la iglesia.

Muchos líderes se apoyan de su experiencia para hacer sus sermones. Otros, ni usan la Biblia en sus predicaciones, se sienten tan grandes e iluminados, lo que exponen son sus logros ministeriales, sus viajes, su vida mística, sienten que la Biblia queda corta, para sus profecías y revelaciones.

La Lectio Divina es una manera de leer la Biblia en una forma devocional, consta de una serie de pasos, cuyo objetivo es meditar y orar las Sagradas Escrituras. El practicante de la Lectio Divina respecta la hermenéutica y la teología en el texto. La Lectia Divina es una herramienta que puede usar el predicador en su vida devocional.

Papel del Espíritu Santo en la lectura de las Escrituras es clave. La dependencia del Espíritu en iluminar la mente del líder para que pueda entender las Sagradas Escrituras, veamos, 1 Co. 2: 10-13, “10  Pero Dios nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Dios. 11  Porque entre los hombres, ¿quién conoce los pensamientos de un hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Asimismo, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12  Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado gratuitamente, 13  de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, combinando pensamientos espirituales con palabras espirituales.”

En mi experiencia de predicación, la lectura devocional ha sido una fuente inagotable para tener un arsenal de sermones para predicar. Cuando he viajado nunca llevo sermones escritos preparados. Lo que hago es seguir la lectura de la Biblia y tener siempre un sermón fresco para predicarlo, excepto cuando me dan el tema anticipado. Cuando percibo un buen tema en mi lectura devocional, el paso a seguir es hacer mi estudio bíblico que culmina con una exégesis del pasaje, usando los idiomas bíblicos, herramientas de ayuda, como léxicos, diccionarios, versiones y de último versiones. De ahí, doy el paso para hacer el sermón, con una contextualización clara e iluminante al texto bíblico.

La lectura devocional es una disciplina y una responsabilidad. Es disciplina porque debe ser algo continuado y sistemático. Hay que tener cuidado de no caer en legalismo. Lo que se debe aprender es disciplinarnos en la lectura. Muchas personas compran la Biblia para ser leído en un año, comienzan a leerlo, pero al mes, dos meses, lo dejan. La lectura es una responsabilidad porque hay gente que nos escuchan, por lo tanto, la lectura y lo predicamos es determinante para el líder. Dos pasajes para meditar:

1Ti 4:16  Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.

1Co 3:10-15 Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica sobre él. Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima. 11  Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo. 12  Ahora bien, si sobre estefundamento alguno edifica con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja,

1Co 3:13  la obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada; el fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. 14  Si permanece la obra de alguno que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. 15  Si la obra de alguno es consumida por el fuego, sufrirá pérdida; sin embargo, él será salvo, aunque así como por fuego.

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